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Cuatro viajes diarios en bici

Por María


Cuatro viajes diarios en bici

Así se inició todo. El 14 de marzo de 2020 el Gobierno decretó el estado de alarma COVID-19 y yo empecé a hacer cuatro viajes diarios en bici.
Dormía en casa de mi madre para poder cuidarle. Cada mañana después de desayunar cogía la bici y pedaleaba quince minutos hasta mi casa. Con energía, sintiendo la frescura de la mañana y con todo el día por delante. Las calles vacías.
En casa me conectaba a la página web del colegio e impartía hasta el mediodía novedosas clases online. Quería que mis reuniones fueran cariñosas y originales. Sabía que mis alumnos por primera vez en su vida estaban confinados y quería transmitir calma y hacerles pasar un buen rato de aprendizaje, ameno y en compañía.
Después de comer volvía con mi madre. Y lo hacía por el carril bici disfrutando del aire limpio de las calles sin coches, del silencio y del verde de los parques. Observando mirlos, picarazas, colirrojos y otras aves – ahora muy confiadas- que se interponían en mi camino. Las dos juntas pasábamos la tarde pausadamente, mirando los geranios, oyendo canciones antiguas, cantando, recordando su juventud, escribiendo, caminando por el pasillo, viendo pasapalabra…Al atardecer, llegaba mi hermano y le acompañaba y ayudaba hasta que se acostaba. Y yo aprovechaba para volver a mi casa.
En este camino de regreso iba acompañada por el agradecimiento de los vecinos de Pamplona a los profesionales sanitarios.  Volvía emocionada, conectando con la gente de las ventanas, escuchando los aplausos y el “Resistiré”. Había barrios más activos que otros, pero los aplausos estaban en todo el recorrido.
Ya en mi casa, a trabajar online, a corregir y a preparar el día siguiente.
Al final del día, apagaba el ordenador, cenaba y volvía a cuidar a mi madre. El camino de vuelta, de noche, era el viaje más oscuro, el más pandémico, el más solitario. Muy inquietante, acompañado solo por el pitido rítmico del autillo. No se veía a nadie, la ciudad seguía vacía, solo el coche luminoso de la policía municipal estaba de ronda, atento a cualquier necesidad.

Ficha del relato

Autor: María

Edad: 62

Ocupación: Profesora de Instituto

Localidad de residencia:

Publicado el 21 Jun 2021